viernes, octubre 12, 2007


Una vez en Dresden comenzó la odisea de encontrar un techo para mi. Tras algunas indagaciones acabé en una oficina con una caricatura en la pared de un tio debajo de unos soportales y un título parecido a: "¿No tienes techo? Has venido al lugar correcto". Y asi fue.

Aunque secos, los alemanes son educados y eficientes. De oficina en oficina y de papel en papel poco a poco todo fue marchando hasta que al fin me dieron un techo. Un techo, un suelo, 4 paredes y poco mas. Arriba os pego la foto de mi residencia que sale en su web (sale favorecida). Como podéis ver no carece de cierto aire a RDA (nota mental: preguntar por la fecha de construcción del edificio).

La primera impresión de mi vivienda fue bastante desagradable: una habitación pequeña, bastante sucia, con váter y lababo a compartir. ¿A compartir con quién? Eso será otro capítulo.
Todo tiene su parte buena: la habitación está orientada hacia la cara sur del edificio, donde están los 12 contenedores de basura necesarios para un edificio de 7 pisos. Pero tampoco por eso hay que preocuparse mucho, la basura congelada no huele.

Pero bueno, en la últimas semanas me he ido aclimatando poco a poco. Es sorprendente lo rápido que hace uno su casa de un sitio. Ahora mismo no me apetece moverme a ningún otro lugar. La adquisición de la tele, y sobre todo del microondas han ayudado bastante.

Con esto me despido hasta mañana que se va haciendo tarde, ya iré poniéndome al día. Un abrazo.
Bueno, hace un mes que escribí la primera entrada del blog; pero hasta ahora no me han puesto internet en la residencia. Me han pasado 1001 cosas que en su momento he pensado colgar en el blog pero de la mitad ya no me acuerdo y del resto algunas ya no me parecen importantes. Es lo que tiene el tiempo.

El día 18 de septiembre volé hacia Dresde como estaba previsto, después de despedirme de España comiendo pescaito en un chiringuito en Málaga. Sardinas, salmonetes, puntillitas... qué lejos suena todo eso ahora que tengo la costa mas cercana a mas de 300km (Szczecin). ¿Qué clase de pescado se comerá por allí? ¿Habrá chiringuitos?

Luego el aeropuerto: adiós a mi padre, a Cristina... afortunadamente en esta clase de despedidas uno no se hace a la idea. Te vas dando cuenta a medida que pasa el tiempo.

Tengo que remarcar la habilidad de mi madre para hacer maletas. Siempre supe que la tenía pero... ¿os creeríais si os digo que el total de las maletas pesó 60.0kg (el límite permitido)?


No es fácil preparar las maletas para un año. ¿Alguna vez os habéis planteado qué meteríais para un año?. De todas formas la verdad es que no me preocupé demasiado porque tenía la absoluta certeza de que me iba a olvidar muchas cosas.